En un ambiente de profunda adoración y júbilo eclesial, la comunidad parroquial de Nuestro Señor San José de Paraguachí celebró este jueves la Solemnidad del Corpus Christi. Los fieles margariteños se unieron en un solo corazón para honrar la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento, transformando la jornada en una manifestación viva de fe pública y amor comunitario.
La celebración comenzó con la Solemne Eucaristía en el templo parroquial, un espacio propicio para la acción de gracias por el milagro de la Eucaristía. Inspirados en las palabras del Evangelio según San Juan («Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día»), los asistentes renovaron su compromiso de ser custodios del amor de Cristo en el mundo, pidiendo bendiciones especialmente para el fortalecimiento de los hogares locales.
Al finalizar la Santa Misa, la solemnidad se trasladó fuera del templo. Las calles adyacentes se convirtieron en un «sagrario abierto» para recibir la tradicional Procesión con Jesús Sacramentado. El Rey de Reyes caminó al encuentro de su pueblo, recorriendo vías adornadas que reflejaron la identidad y el esmero de la feligresía.
A lo largo del recorrido procesional, destacaron los altares y alfombras de fe preparados minuciosamente por:
Pastorales parroquiales.
Movimientos apostólicos.
Distintos sectores y familias de la comunidad.
Cada una de estas estaciones funcionó como un oasis de alabanza, reparación y bendición, convirtiéndose en tronos efímeros donde el pueblo postró su corazón al paso del Altísimoo.
La jornada concluyó con un profundo agradecimiento por parte de las autoridades parroquiales a todos los sectores que hicieron posible esta fiesta de la Iglesia. Se destacó que la solemnidad del Corpus Christi logró desbordar los muros del templo gracias a las manos laboriosas de la comunidad, que con amor, esmero y oración transformaron el entorno urbano en un lienzo de fe para la gloria de Dios en la tierra margariteña.

















