Parroquia Nuestro Señor San José

PARAGUACHÍ SE RINDE ANTE SU CUSTODIO

El pasado 19 de marzo, nuestra comunidad parroquial vivió una de sus jornadas más luminosas al celebrar la Solemnidad de San José, Patrono Universal de la Iglesia. Entre el repique de campanas y el fervor de los fieles, el pueblo de Paraguachí se congregó para honrar al «Hombre del Silencio» en dos momentos de profunda relevancia litúrgica que marcaron la historia devocional de nuestra parroquia.

Solemne Eucaristía Central: Un Corazón en Gratitud
La jornada inició a las 10:00 a.m. con la Celebración Central, presidida por el Pbro. Oswaldo Luis Marcano. En una nave central colmada de fieles, el padre Marcano invitó a la asamblea a meditar sobre el silencio obediente y el valor inquebrantable del Patriarca.
«Así como él custodió a la Sagrada Familia, hoy le pedimos que siga custodiando a cada una de nuestras familias y a nuestra comunidad», resonó en el altar. La homilía subrayó la vigencia del mandato evangélico: “Hizo San José como el ángel del Señor le había mandado” (Mt 1, 24), instando a los presentes a ser custodios de la fe en sus propios hogares.

Encuentro Vespertino y Testimonio Público de Fe
A las 5:00 p.m., la atmósfera se tornó aún más íntima y devocional durante la celebración vespertina, presidida por el párroco de nuestra comunidad, el Pbro. Emmanuel González Marcano.
Bajo su guía espiritual, la liturgia se convirtió en un espacio de entrega donde se depositaron a los pies del Altar las intenciones, anhelos y necesidades de cada familia de nuestra parroquia. El Pbro. González Marcano destacó la grandeza del Santo como guía espiritual y modelo de justicia para el hombre de hoy.
El Patrono recorre las calles de Paraguachí
El punto culminante de la festividad tuvo lugar al finalizar la Santa Misa, cuando la sagrada imagen de San José cruzó el umbral del templo para iniciar su solemne procesión.
Acompañada por cánticos, oraciones y el encendido de cirios, la imagen recorrió las principales calles de Paraguachí, bendiciendo a su paso cada hogar y reafirmando el vínculo indisoluble entre el Santo Custodio y su pueblo. El paso procesional, engalanado con flores y custodiado por los fieles, fue un testimonio vivo de una fe que sale al encuentro de su gente.
> «¡San José, ruega por nosotros y por nuestra Parroquia!», fue el clamor unánime que cerró esta jornada histórica de gracia y bendición en nuestra tierra.