San José
El Santo Silencioso

Es un caso excepcional en la Biblia:

Un santo al que no se le escucha ni una sola palabra. No es que haya sido uno de esos seres que no hablaban nada, pero seguramente fue un hombre que cumplió aquel mandato del profeta antiguo: «Sean pocas tus palabras». Quizás Dios ha permitido que de tan grande amigo del Señor no se conserve ni una sola palabra, para enseñarnos a amar también nosotros en silencio. «San José, Patrono de la Vida interior, enséñanos a orar, a sufrir y a callar».

 

Santa Teresa repetía: «Parece que Jesucristo quiere demostrar que, así como San José lo trató tan sumamente bien a Él en esta tierra, Él le concede ahora en el cielo todo lo que le pida para nosotros. Pido a todos que hagan la prueba y se darán cuenta de cuán ventajoso es ser devotos de este santo Patriarca».

MG 5531 Scaled
Esposo de la Santísima Virgen María

Los Evangelios de Mateo y Lucas,  nos dicen todo lo que sabemos acerca de José, el esposo de la madre de Jesús, María. Pero la importancia de la parte de José en el plan de Dios se encuentra por primera vez en el libro de Isaías en el Antiguo Testamento. Por medio del profeta Isaías, Dios promete enviar un Mesías para salvar a todas las personas. El Salvador vendrá de la “casa de David”, lo que significa que va a ser un antepasado del rey David. Tanto los Evangelios de Mateo como de Lucas nos dicen que José era de la familia de David

La vida de San José fue una vida de oración y silencio permaneciendo de este modo en diálogo con Dios; trabajador y honesto para mantener a su familia; padre y esposo, lleno de amor y compasión; obediente y de una profunda fe dejándose llevar en manos de Dios; hombre justo y casto, cuya imagen vemos representada por la azucena en la mano, símbolo de pureza y de su estado virginal, en la iconografía del arte cristiano.

Podríamos decir que la vida de San José, fue una peregrinación en la fe, que al igual que María,
ambos permanecieron fieles hasta el final, en lo que se le había encomendado.