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“Santos para todos”

La Iglesia en Venezuela se prepara para sus dos primeras canonizaciones La Iglesia Católica en Venezuela presentó este 14 de mayo la campaña “Santos para todos”, con la que busca promover la vida y el testimonio de santidad de los beatos José Gregorio Hernández y Madre Carmen Rendiles, cuyas causas de canonización fueron aprobadas hace pocas semanas por el Papa Francisco. La Arquidiócesis de Caracas, en una rueda de prensa este miércoles, señaló que se espera que durante el próximo consistorio de cardenales, el Papa León XIV determine la fecha en que se celebrará la canonización de ambos beatos, que se convertirán en los primeros santos venezolanos. “Esto es un proceso. Hay que esperar el inicio del ministerio del Papa León el próximo domingo. La comisión está trabajando en los contactos pertinentes para conocer cuándo sería  el consistorio y cuándo sería la canonización. Hay que esperar. Después de la canonización, se realizará un gran acto a nivel nacional con la participación de todos los obispos”, aseguró Mons. Jesús González de Zárate, Arzobispo de Valencia y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV). Junto a Mons. González participaron como voceros el Arzobispo de Caracas, Mons. Raúl Biord; la superiora general de las Siervas de Jesús, Madre Rosa Ríos; el Obispo de Trujillo, Mons. José Trinidad Fernández y el ingeniero Alejandro Marius, director de la comisión central para las canonizaciones. Santos para todos Mons. Biord presentó la campaña “Santos para todos”, para promover las virtudes, la obra y el legado de estos dos grandes venezolanos del siglo XX. Ante los medios de comunicación, el arzobispo dio a conocer el material gráfico —logo y afiches— que se difundirán en todo el país como preparación para el día de la canonización. “La canonización de los dos beatos es una meta que se alcanza tras un proceso. Qué bonito que los dos llegaron en el mismo año, en un año santo. Además, fue el último regalo que  nos dio el papa Francisco a Venezuela. Es un camino propuesto para todos, ¡Santos para todos!”, dijo Mons. Biord. En junio y en el marco de la campaña, la Iglesia venezolana estrenará una serie de cápsulas audiovisuales en televisión, radio y medios digitales, a fin de dar a conocer las lecciones de vida de José Gregorio y Madre Carmen, entre toda la población venezolana. Serán veinte piezas basadas en las similitudes entre ambos insignes venezolanos, quienes dedicaron sus vidas a ayudar a los vulnerables, sentían un compromiso con nuestro país, se sobrepusieron a adversidades y fueron fieles a la voluntad de Dios Al ser consultado por ACI Prensa sobre cómo la campaña puede traducir el testimonio de santidad de los beatos a un lenguaje que inspire a los jóvenes a quedarse en el país y contribuir a construir un futuro mejor, el Obispo de Trujillo aseguró que la juventud venezolana está siempre en la búsqueda de “una autenticidad de vida”. “Quien mejor que José Gregorio y la Madre Carmen para ser ejemplo de esto. Los jóvenes sienten el deseo de vivir más su fe. Ambos los invitan a cultivar virtudes de academia, estudio y vivencia de la fe, que permitirán que muchas cosas puedan cambiar en la vida de los jóvenes y de nuestro pueblo”, dijo Mons. Fernández.  “La santidad —concluyó— es una propuesta de proyecto de vida para todos los venezolanos, también para los jóvenes, porque no queda nadie por fuera”. Por: Andrés Henríquez ACI Prensa.

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El Papa: la enfermedad es una escuela de amor, Dios no nos deja solos

https://youtu.be/XrlK36kIJN8 El saludo de Francisco al final de la misa por el Jubileo de los enfermos y el mundo de la sanidad: «¡Muchas gracias!» El arzobispo Fisichella, delegado del Papa, presidió la misa por el Jubileo de los enfermos y del mundo de la sanidad y leyó la homilía del Pontífice: «No releguemos a los que son frágiles, alejándolos de nuestra vida». Alessandro Di Bussolo – Ciudad del Vaticano. La sorpresa al final de la misa jubilar por los enfermos y el mundo sanitario es la llegada del Papa Francisco a la plaza de San Pedro. En silla de ruedas, acompañado por su enfermero personal, que lo lleva hasta el altar, donde, tras la bendición final del celebrante, el arzobispo Fisichella, pronuncia un breve saludo: «¡Feliz domingo a todos, muchas gracias!».  En medio de la emoción de todos los presentes en la Plaza, los lectores transmitieron a continuación su mensaje de acción de gracias. Francisco saluda «con afecto a todos los que han participado en esta celebración y agradece de corazón las oraciones elevadas a Dios por su salud, deseando que la peregrinación jubilar sea rica en frutos». A continuación imparte la Bendición Apostólica, que extiende «a los seres queridos, a los enfermos y a los que sufren, así como a todos los fieles reunidos hoy aquí». Antes de dirigirse hacia el altar en la explanada de la plaza de San Pedro, informa la Oficina de Prensa vaticana, el Pontífice recibió el Sacramento de la Reconciliación en la Basílica de San Pedro, se recogió en oración y atravesó la Puerta Santa. Comparto con ustedes la experiencia de depender de los demás El Papa convaleciente en la Casa Santa Marta comparte mucho con los veinte mil peregrinos, muchos de ellos enfermos, reunidos en la Plaza de San Pedro para la Misa jubilar por los enfermos y el mundo de la sanidad. Y lo confiesa en su homilía, leída para él por su delegado, el arzobispo Rino Fisichella, pro-prefecto de la Sección para las Cuestiones Fundamentales de la Evangelización en el Mundo del Dicasterio para la Evangelización. Fisichella, antes de la lectura, subraya cómo a pocos metros de nosotros, el Papa Francisco «está particularmente cerca de nosotros, y participa, como tantos enfermos, en esta Eucaristía a través de la televisión». El Pontífice, en el texto, comparte «la experiencia de la enfermedad, de sentirnos débiles, de depender de los demás para muchas cosas, de tener necesidad de apoyo». No es siempre fácil, pero es una escuela en la que aprendemos cada día a amar y a dejarnos amar, sin pretender y sin rechazar, sin lamentar y sin desesperar, agradecidos a Dios y a los hermanos por el bien que recibimos, abandonados y confiados en lo que todavía está por venir. En el lecho de la enfermedad, fortalecer la fe Con los ojos brillosos y el corazón inflamado de emoción, muchas personas que llegaron al hemiciclo del Bernini en silla de ruedas o a paso lento, y los voluntarios, enfermeros y médicos que los acompañaban, escucharon sus palabras, recalcadas por monseñor Fisichella, cuando subrayó que “la habitación del hospital y el lecho de la enfermedad pueden ser lugares donde se escucha la voz del Señor que nos dice también a nosotros: ‘Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?’.Y de esa manera renovar y reforzar la fe”. La posibilidad de comenzar una nueva existencia Así, explica el Papa Francisco, el pueblo de Israel aprende a encontrarse con el Señor de otra manera: “en la conversión del corazón, en la práctica del derecho y la justicia, en el cuidado del pobre y necesitado, en las obras de misericordia”. El mismo mensaje se desprende del pasaje del Evangelio de Juan que describe el encuentro de Jesús con la adúltera, amenazada de lapidación. También ella ve su vida destruida: “no por un exilio geográfico, sino por una condena moral”. Tampoco para ella parece haber esperanza. Pero Dios no la abandona. Al contrario, justo en el momento en que sus verdugos recogen las piedras, precisamente allí, Jesús entra en su vida, la defiende y la rescata de esa violencia, dándole la posibilidad de comenzar una existencia nueva. En las pruebas más duras, el amor de Dios nos hace más fuertes Son narraciones “dramáticas y conmovedoras”, reitera el Papa, con las que la liturgia nos invita hoy a renovar, en el camino cuaresmal, la confianza en Dios, que está siempre presente, cerca de nosotros, para salvarnos. No hay exilio, ni violencia, ni pecado, ni alguna realidad de la vida que pueda impedirle estar ante nuestra puerta y llamar, dispuesto a entrar apenas se lo permitamos. Es más, especialmente cuando las pruebas se hacen más duras, su gracia y su amor nos abrazan con más fuerza para realzarnos. En la prueba de la enfermedad Dios no nos deja solos Y ciertamente, comenta Francisco, “ciertamente la enfermedad es una de las pruebas más difíciles y duras de la vida, en la que percibimos nuestra fragilidad. Esta puede llegar a hacernos sentir como el pueblo en el exilio, o como la mujer del Evangelio, privados de esperanza en el futuro. Pero no es así”. Incluso en estos momentos, Dios no nos deja solos y, si nos abandonamos en Él, precisamente allí donde nuestras fuerzas decaen, podemos experimentar el consuelo de su presencia. El lecho de un enfermo, lugar sagrado   El Señor mismo, hecho hombre, «quiso compartir en todo nuestra debilidad», y por eso a Él “le podemos presentar y confiar nuestro dolor, seguros de encontrar compasión, cercanía y ternura”. Y además, subraya el Pontífice en su texto, “en su amor confiado, Él quiere comprometernos para que también nosotros podamos ser ‘ángeles’ los unos para los otros, mensajeros de su presencia”. De modo que, a menudo, “sea para quien sufre, sea para quien asiste, el lecho de un enfermo se puede transformar en un “lugar sagrado” de salvación y redención”. Entibiar el corazón con la compasión Dirigiéndose a médicos, enfermeros y miembros del personal sanitario, el Papa les

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RUMBO A LA JORNADA MUNDIAL POR LAS MISIONES 2024

Cada año, la Iglesia católica dedica el mes de octubre para orar por las misiones y promover iniciativas que ayuden a atender las grandes necesidades con las que se encuentran los misioneros en su labor de evangelización y promoción humana en los diferentes territorios de misión. La celebración del octubre misionero es una oportunidad para que la Iglesia insista en la importancia del compromiso misionero de todos los bautizados, así como en las diversas iniciativas de evangelización asociadas a este tiempo de especial animación y cooperación misioneras. La Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND), instituida por el papa Pío XI en 1926 y confiada a la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, constituye la culminación del mes misionero. Celebrada  cada penúltimo domingo de octubre, es un día especial de oración y recaudación de fondos para ayudar a las diversas iniciativas evangelizadoras de los misioneros en todo el mundo. Para esta jornada del Domund, que celebraremos el domingo 20 de octubre de 2024, el Santo Padre nos ha regalado su mensaje inspirado en la parábola evangélica del banquete nupcial (cf.Mt 22,1-14).Nos recuerda el Santo Padre: “Después de que los invitados rechazaron la invitación, el rey, protagonista del relato, dice a sus siervos: «Vayan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren» (Mt 22,9)”. En nuestra Diócesis se celebrará el Domund en la Parroquia Epifanía del Señor, dónde se tendrá la recepción de todos los participantes de las distintas parroquias a las 8:00 am, para luego iniciar con la animación, catequesis, evangelización y clausura con la Eucaristía a las 2:00 pm en la cancha de la Genovés. Los peregrinos son agrupados según sus edades, de 8-15 años, de 16 a 29 años y los que son mayores de 29 años. De igual manera se distribuyen las parroquias de acuerdo a un color que representara un continente, el color verde representa África, El rojo América, el blanco Europa, el azul Oceanía y el amarillo Asía.  Como parroquia nos sentimos alegres y entusiasmados para vivir una vez más la Jornada Mundial de las Misiones, de encontrarnos como iglesia para llevar esperanza y amor a quien lo necesite. Mensaje del Papa Francisco 2024 En el marco de la celebración de la Epifanía del Señor el Vaticano publicó el Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2024, que se celebrará el domingo 20 de octubre con el lema “Vayan e inviten a todos al banquete” (cf. Mt 22,9). En el mensaje para la próxima Jornada Misionera Mundial, Francisco subraya que el «drama de la Iglesia» es que Jesús «sigue llamando a la puerta, pero desde el interior, ¡para que lo dejemos salir!»: el anuncio del Evangelio es urgente y universal, pero debe hacerse con «amabilidad», sin forzar ni hacer proselitismo. «En un mundo desgarrado por divisiones y conflictos, el Evangelio de Cristo es la voz dulce y fuerte que llama a los hombres a encontrarse, a reconocerse como hermanos y a alegrarse por la armonía entre las diversidades». Así se expresa Francisco en su mensaje para la 98ª Jornada Mundial de las Misiones, que se celebrará el 20 de octubre de 2024, inspirándose en el versículo del Evangelio de Mateo: «Vayan e inviten a todos al banquete». «Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad», explica el Obispo de Roma. «La misión es, por tanto, una ‘incansable salida hacia toda la humanidad’, sin excluir a nadie, ‘para invitarla al encuentro y a la comunión con Dios’» Haz clic aquí y descarga Haz clic aquí y descarga «Vayan e inviten a todos al banquete» (Mt 22,9)

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Lectura del día

Primera lectura Lectura del libro del Deuteronomio 8, 7-18 Moisés habló al pueblo, diciendo: «Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra buena, tierra de torrentes, de fuentes y veneros que manan en el monte y la llanura, tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivares y de miel, tierra en que no comerás tasado el pan, en que no carecerás de nada, tierra que lleva hierro en sus rocas y de cuyos montes sacarás cobre, entonces comerás hasta saciarte y bendecirás al Señor, tu Dios, por la tierra buena que te ha dado. Guárdate de olvidar al Señor, tu Dios, no observando sus preceptos, sus mandatos y sus decretos que yo te mando hoy. No sea que, cuando comas hasta saciarte, cuando edifiques casas hermosas y las habites, cuando críen tus reses y ovejas, aumenten tu plata y tu oro, y abundes en todo, se engría tu corazón y olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con su maná que no conocían tus padres, para afligirte y probarte, y para hacerte el bien al final. Y no pienses: “Por mi fuerza y el poder de mi brazo me he creado estas riquezas”. Acuérdate del Señor, tu Dios: que es el quien te da la fuerza para adquirir esa riqueza, a fin de mantener la alianza que juró a tus padres, como lo hace hoy».   Salmo 1 Crón 29, 10bc. 11abc. 11d-12a. 12bcd R/. Tú eres Señor del universo. Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel, por los siglos de los siglos. R/. Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, el esplendor, la majestad porque tuyo es cuanto hay en el cielo y tierra. R/. Tú eres rey y soberano de todo de ti viene la riqueza y la gloria. R/. Tú eres Señor del universo, en tu mano está el poder y la fuerza, tú engrandeces y confortas a todos. R/.   Segunda lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 17-21 Hermanos: Si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo. Todo procede de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargo el ministerio de la reconciliación. Porque Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 7-11 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!». Palabra del Señor .

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LECTURA DEL DÍA

Lectura del libro de Job Job 38, 1. 12-21; 40, 3-5 El Señor le habló a Job desde el seno de la tormenta y le dijo: «¿Acaso alguna vez en tu vida le has dado órdenes a la mañana o le has señalado su lugar a la aurora, para que ciña a la tierra por los bordes y sacuda de ella a los malvados; para que ponga de relieve sus contornos y la tiña de colores como un vestido; para que prive a los malvados del amparo de las tinieblas y acabe con el poder del hombre criminal? ¿Has llegado hasta donde nace el mar o te has paseado por el fondo del océano? ¿Se te han franqueado las puertas de la muerte o has visto los portones del país de los muertos? ¿Has calculado la anchura de la tierra? Dímelo, si lo sabes. ¿Sabes en dónde vive la luz y en dónde habitan las tinieblas? ¿Podrías conducirlas a su morada o enseñarles el camino de su casa? Si lo sabes, es que para entonces tú ya habrías nacido y el número de tus años sería incontable». Job le respondió al Señor: «He hablado a la ligera, ¿qué puedo responder? Me taparé la boca con la mano. He estado hablando y ya no insistiré más; ya no volveré a hablar». EVANGELIO DEL DÍA Lectura del santo evangelio según san Lucas Lc 10, 13-16 En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de ti, ciudad de Corozaín! ¡Ay de ti, ciudad de Betsaida! Porque si en las ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran realizado los prodigios que se han hecho en ustedes, hace mucho tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Por eso el día del juicio será menos severo para Tiro y Sidón que para ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo». Luego, Jesús dijo a sus discípulos: «El que los escucha a ustedes, a mí me escucha; el que los rechaza a ustedes, a mí me rechaza y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado». PALABRAS DEL SANTO PADRE Dios se revela liberando y sanando al hombre -no olvidemos esto: Dios se revela liberando y sanando al hombre- y lo hace con un amor gratuito, un amor que salva. Por esto Jesús alaba al Padre, porque su grandeza consiste en el amor y no actúa nunca fuera del amor. Pero esta grandeza en el amor no es comprendida por quien presume de ser grande y se fabrica un dios a su propia imagen: un dios potente, inflexible, vengativo. (…) Los pequeños, en cambio, saben acogerlas, y Jesús alaba al Padre por ellos: “Te alabo” -dice- porque has revelado el Reino de los Cielos a los pequeños. Lo alaba por los simples, que tienen el corazón libre de la presunción y del amor propio. Los pequeños son aquellos que, como los niños, se sienten necesitados y no autosuficientes, están abiertos a Dios y dejan que sus obras los asombren. ¡Ellos saben leer sus signos y maravillarse por los milagros de su amor! (…) Nuestra vida, si lo pensamos bien, está llena de milagros: llena de gestos de amor, signos de la bondad de Dios. Sin embargo, ante ellos, también nuestro corazón puede acostumbrarse y permanecer indiferente, curioso pero incapaz de asombrarse, de dejarse “impresionar”. (…) ‘Impresionar’ es un bonito verbo que hace pensar en la película de un fotógrafo. Esta es la actitud correcta ante las obras de Dios: fotografiar en la mente sus obras para que se impriman en el corazón, a fin de revelarlas en la vida mediante muchos gestos de bien, de modo que la “fotografía” de Dios-amor se haga cada vez más luminosa en nosotros y a través de nosotros. Y ahora preguntémonos, todos nosotros: en la marea de noticias que nos sumerge, ¿sé detenerme en las grandes cosas de Dios, las que Dios hace, como nos muestra Jesús hoy? ¿He perdido la capacidad de asombrarme? ¿Me dejo maravillar como un niño por el bien que cambia el mundo silenciosamente, o he perdido la capacidad de asombrarme? ¿Y bendigo al Padre cada día por sus obras? (Ángelus, 9 de julio de 2023)

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LECTURA DEL DÍA

Lectura del libro de Job Job 19, 21-27 Job tomó la palabra y dijo: “Tengan compasión de mí, amigos míos, tengan compasión de mí, pues me ha herido la mano del Señor. ¿Por qué se ensañan contra mí, como lo hace Dios, y no se cansan de escarnecerme? Ojalá que mis palabras se escribieran; ojalá que se grabaran en láminas de bronce o con punzón de hierro se esculpieran en la roca para siempre. Yo sé bien que mi defensor está vivo y que al final se levantará a favor del humillado; de nuevo me revestiré de mi piel y con mi carne veré a mi Dios; yo mismo lo veré y no otro, mis propios ojos lo contemplarán. Esta es la firme esperanza que tengo’’. EVANGELIO DEL DÍA Lectura del santo evangelio según san Lucas Lc 10, 1-12 En aquel tiempo, designó el Señor a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’. Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan: ‘Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies nos lo sacudimos, en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca’. Yo les digo que en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad”. Palabra del Señor. PALABRAS DEL SANTO PADRE La página del Evangelio de hoy (cf. Lc 10,1-12.17-20) presenta a Jesús que envía en misión a setenta y dos discípulos, además de los doce apóstoles. El número setenta y dos probablemente indica todas las naciones. En efecto, en el libro de Génesis se mencionan setenta y dos naciones diferentes (cf. 10,1-32). Así, este envío prefigura la misión de la Iglesia de anunciar el Evangelio a todos los pueblos. Jesús dijo a los discípulos: «La mies es mucha y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (v. 2). Esta petición de Jesús es siempre válida. Siempre debemos orar al “dueño de la mies”, que es Dios Padre, para que envíe obreros a trabajar en su campo, que es el mundo. (…) Cuando envía a los setenta y dos discípulos, Jesús les da instrucciones precisas que expresan las características de la misión. La primera ―ya lo hemos visto―: rezad; la segunda: id; y luego: no llevéis bolsa o alforja …; decid: “Paz a esta casa” … permaneced en esa casa … No vayáis de casa en casa; curad a los enfermos y decidles: “El Reino de Dios está cerca de vosotros”; y, si no os reciben, salid a las plazas y despedíos (…) Si se vive en estos términos, la misión de la Iglesia se caracterizará por la alegría.  (Ángelus, 7 de julio de 2019)

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LECTURA DEL DÍA

Lectura del libro de Job Job 9, 1-12. 14-16 Job tomó la palabra y les dijo a sus amigos: «Sé muy bien que el hombre no puede hacer triunfar su causa contra Dios. Si el hombre pretendiera entablar pleito con él, de mil cargos que Dios le hiciera, no podría rechazar ninguno. El corazón de Dios es sabio y su fuerza es inmensa. ¿Quién se le ha enfrentado y ha salido triunfante? En un instante descuaja las montañas y sacude los montes con su cólera; él hace retemblar toda la tierra y la estremece desde sus cimientos. Basta con que dé una orden y el sol se apaga; esconde cuando quiere a las estrellas; él solo desplegó los cielos y camina sobre la superficie del mar. El creó todas las constelaciones del cielo: la Osa, Orión, las Cabrillas y las que se ven en el sur; él hace prodigios incomprensibles, maravillas sin número. Cuando pasa junto a mí, no lo veo; cuando se aleja de mí, no lo siento. Si se apodera de algo, ¿quién se lo impedirá? ¿Quién podrá decirle: ‘Qué estás haciendo?’ Si Dios me llama a juicio, ¿cómo podría yo rebatir sus acciones? Aunque yo tuviera razón, no me quedaría otro remedio que implorar su misericordia. Si yo lo citara a juicio y él compareciera, no creo que atendiera a mis razones». EVANGELIO DEL DÍA Lectura del santo evangelio según san Lucas  Mt 18, 1-5. 10 En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es más grande en el Reino de los cielos?» Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: «Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo». Palabra del Señor.   PALABRAS DEL SANTO PADRE Dios no tiene dificultad para hacerse entender por los niños, y los niños no tienen problemas para comprender a Dios. No por casualidad en el Evangelio hay algunas palabras muy bonitas y fuertes de Jesús sobre los «pequeños». Este término «pequeños» se refiere a todas las personas que dependen de la ayuda de los demás, y en especial a los niños. Jesús dice: «Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial» (Mt 18, 10). Por lo tanto, los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos remiten constantemente a la condición necesaria para entrar en el reino de Dios: la de no considerarnos autosuficientes, sino necesitados de ayuda, amor y perdón. Y todos necesitamos ayuda, amor y perdón. (…) Y son numerosos los dones, muchas las riquezas que los niños traen a la humanidad. Recordaré sólo algunos. Portan su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura. El niño tiene una confianza espontánea en el papá y en la mamá; y tiene una confianza natural en Dios, en Jesús, en la Virgen. Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, aún no está contaminada por la malicia, la doblez, las «incrustaciones» de la vida que endurecen el corazón. Sabemos que también los niños tienen el pecado original, sus egoísmos, pero conservan una pureza y una sencillez interior.  Por todos estos motivos Jesús invita a sus discípulos a «hacerse como niños», porque «de los que son como ellos es el reino de Dios» (Audiencia general, 18 de marzo de 2015)

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Papa Francisco: la valentía del diálogo para superar el odio y la guerra

Publicamos el prefacio del Papa, anticipado por el diario Avvenire, al nuevo libro de Andrea Riccardi «Le Parole della pace» (EDB), que recoge los discursos pronunciados por el fundador de la Comunidad de Sant’Egidio con ocasión de las citas anuales promovidas tras el gran encuentro interreligioso por la paz

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