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León XIV: El algoritmo jamás podrá sustituir un gesto de cercanía

León XIV: El algoritmo jamás podrá sustituir un gesto de cercanía El Papa recibió en el Vaticano a representantes de la Confederación Médica Latinoiberoamericana y del Caribe. En su mensaje, destacó la centralidad de la relación médico-paciente frente a los desafíos tecnológicos y recordó el testimonio del beato José Gregorio Hernández.  Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano «El que no podía ser tocado encuentra en una caricia de Jesús la salud y la salvación». Con esta imagen del Evangelio, el Papa León XIV iluminó el centro de su mensaje a los representantes de la Confederación Médica Latinoiberoamericana y del Caribe (CONFEMEL), reunidos en el Vaticano el jueves 2 de octubre. El Pontífice quiso subrayar que, en la medicina, más allá de las herramientas técnicas, lo que verdaderamente sana es la relación personal entre médico y paciente. Una cercanía que, según recordó, ninguna inteligencia artificial puede reemplazar: “El algoritmo nunca podrá sustituir un gesto de cercanía o una palabra de consuelo”. La audiencia se desarrolló en un clima de acogida y gratitud. El Santo Padre agradeció a los profesionales sanitarios que integran CONFEMEL —más de dos millones de médicos de la región— por su esfuerzo en llevar atención de calidad hasta los lugares más apartados: “Gracias por esta incansable labor”, expresó al inicio del encuentro. El Papa enmarcó su reflexión en la memoria litúrgica de los Santos Ángeles Custodios. Así como ellos acompañan y protegen, dijo, los médicos están llamados a cuidar y velar por la salud de cada persona. Retomando a san Agustín, recordó que Cristo mismo es médico y medicina, palabra y carne que sanan: “El diálogo, la comunicación y el contacto físico siempre han de estar presentes en la relación terapéutica”. También señaló luego, como fuente de inspiración para la CONFEMEL, a una importante figura de América Latina que “supo dedicar su vida al bien de sus pacientes”: el beato José Gregorio Hernández Cisneros, uno de los médicos más conocidos en Venezuela a inicios del siglo XX, que será canonizado el próximo 19 de octubre por León XIV en la Plaza de San Pedro. “Lo considero un buen ejemplo para ustedes”, afirma el Papa, “pues supo compaginar su alta competencia médica con su dedicación a los más necesitados, lo que le valió el título de ‘médico de los pobres’”. . De cara a los desafíos que plantea la inteligencia artificial en el ámbito sanitario, el Sucesor de Pedro animó a los profesionales a acoger las oportunidades de estas nuevas herramientas, pero sin perder la esencia de su misión: “Pueden y deben ser una gran ayuda para mejorar la asistencia clínica, pero nunca podrán ocupar el lugar del médico, porque ustedes son, como decía el Papa Benedicto XVI, reservas de amor, que llevan serenidad y esperanza a los que sufren”. El Papa concluyó invitando a los médicos de CONFEMEL a mantener la esperanza y a vivir su vocación como un camino de servicio y acompañamiento, poniéndolos bajo la intercesión de Cristo y de la Virgen María, Salud de los enfermos. Y con tono cercano, reiteró la centralidad de la relación médico-paciente: “Esa relación y esa posibilidad de vida y esperanza que ustedes también ofrecen a todos sus pacientes, a todos los enfermos”.

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Migrantes y refugiados: León XIV insta a promover políticas de reconciliación

Migrantes y refugiados: León XIV insta a promover políticas de reconciliación El Papa León XIV recibe a los participantes en la Conferencia Internacional «Refugiados y migrantes en nuestra casa común» que se está celebrando en el Augustinianum y hace un llamamiento a la acción ante la emergencia de más de 100 millones de personas afectadas por la migración. El Pontífice, citando a Francisco, pide que se promueva «una cultura de reconciliación» como antídoto contra la «globalización de la impotencia», especialmente en tierras heridas por los conflictos.  Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano «Inmóviles, silenciosos y quizás tristes» ante el sufrimiento de los inocentes, pensando que a estas alturas «ya no se puede hacer nada». Es ahí donde se corre el riesgo de la «globalización de la impotencia», una actitud tan peligrosa -o quizá más- que la «globalización de la indiferencia». León XIV toma el testigo de una «vieja» expresión del Papa Francisco, que ha quedado impresa en el imaginario colectivo, para relanzar esta nueva expresión -ya utilizada en el videomensaje para Lampedusa- que advierte de un posible peligro: la resignación, el inmovilismo e incluso la costumbre de que el sufrimiento ajeno ya ni siquiera «intentamos más aliviar». Algo que, ante la cifra estimada de 100 millones de personas afectadas por la migración y el desplazamiento, no podemos permitirnos en absoluto. El Pontífice se dirige a los participantes en la conferencia internacional Refugiados y migrantes en nuestra casa común, que, organizada por la Universidad de Villanova (a la que asistió el propio Robert Francis Prevost), está reuniendo en el Augustinianum -en estos días previos al Jubileo del mundo misionero y migrante- a representantes de universidades, ONG y socios comunitarios para elaborar planes de acción que respondan a las causas estructurales de los fenómenos migratorios. La invitación del Papa Francisco Es, en efecto, un sentido agradecimiento el que el Papa dirige a los organizadores de estas jornadas de debate, reflexión y colaboración, así como a los participantes por su contribución. Una contribución que se concretará en un proyecto trienal centrado en cuatro pilares fundamentales: «Enseñanza, investigación, servicio y apoyo». De este modo, aceptan la invitación del Papa Francisco a las comunidades académicas para ayudar a satisfacer las necesidades de nuestros hermanos y hermanas desplazados centrándose en las áreas de su competencia. La dignidad humana siempre en el centro Estos pilares forman parte de una misma misión: «Reunir a las voces más autorizadas de diversas disciplinas para responder a los urgentes desafíos que plantea el creciente número de personas, estimado actualmente en más de 100 millones, que se ven afectadas por la migración y el desplazamiento», subraya el Papa León. A continuación, asegura sus oraciones para que todos estos «esfuerzos» puedan producir «nuevas ideas y enfoques, buscando siempre poner la dignidad de toda persona humana en el centro de cualquier solución». Reconciliación y esperanza Hay dos temas en particular que el Obispo de Roma señala para los planes de acción: la reconciliación y la esperanza. Reconciliación porque «uno de los obstáculos que surgen a menudo cuando se afrontan dificultades de esta magnitud es la actitud de indiferencia tanto por parte de las instituciones como de los individuos”. Mi venerado predecesor hablaba de la «globalización de la indiferencia», en la que nos acostumbramos al sufrimiento ajeno y ya no intentamos aliviarlo. Esto puede conducir a lo que antes llamé la «globalización de la impotencia», cuando corremos el riesgo de quedarnos inmóviles, silenciosos y tal vez tristes, pensando que no se puede hacer nada ante el sufrimiento de inocentes. . No a la «globalización de la impotencia» Y así como Francisco habló de la «cultura del encuentro» como antídoto contra la globalización de la indiferencia, «también nosotros -alienta el Papa León- debemos comprometernos a afrontar la globalización de la impotencia promoviendo una cultura de la reconciliación”. Debemos encontrarnos sanando nuestras heridas, perdonándonos el mal que hemos hecho y también el que no hemos hecho, pero cuyos efectos soportamos. Esto requiere paciencia, disposición a escuchar, capacidad de identificarse con el dolor ajeno y el reconocimiento de que tenemos los mismos sueños y esperanzas. Testigos privilegiados de la esperanza Por ello, el Papa anima a «proponer modos concretos para promover gestos y políticas de reconciliación, especialmente en las tierras donde existen profundas heridas causadas por conflictos de larga duración». No es una tarea fácil, admite el Pontífice, «pero para que los esfuerzos en favor de un cambio duradero tengan éxito, deben incluir formas de tocar los corazones y las mentes». Además, añade León XIV, en la formulación de los planes de acción es importante recordar que «los migrantes y los refugiados pueden ser testigos privilegiados de esperanza a través de su resiliencia y su confianza en Dios. A menudo conservan su fuerza en la búsqueda de un futuro mejor, a pesar de los obstáculos que encuentran. En vista del Jubileo dedicado a ellos, el Papa invita a «dar relieve a estos ejemplos de esperanza en las comunidades de aquellos a quienes sirven», para «ayudarles a desarrollar formas para hacer frente a los retos que se les han presentado en sus vidas».

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Del dolor a la esperanza: jóvenes palestinos llevan su testimonio a León XIV

Del dolor a la esperanza: jóvenes palestinos llevan su testimonio a León XIV Entre los fieles que participaron en la audiencia general destacó el testimonio de los jóvenes de Tierra Santa: corazones heridos, pero con la alegría de estar en el Vaticano. Emocionó también el abrazo del Pontífice a las personas enfermas y con discapacidad en el Aula Pablo VI.  Fabrizio Peloni – Ciudad del Vaticano “Hoy no solo estamos orgullosos de ser jóvenes de Tierra Santa, sino que sentimos que somos parte integral de este mundo”. Así lo expresaron 51 jóvenes palestinos a León XIV durante la audiencia general de esta mañana, miércoles 1 de octubre. Vestían camisetas con la frase: “Desde Palestina venimos con esperanza”. Forman parte de la Juventud de Jesús en Palestina (YJHP), un movimiento que reúne a niños, adolescentes y grupos juveniles de todas las parroquias del Patriarcado Latino de Jerusalén. En la explanada de la Plaza de San Pedro vivieron hoy su Jubileo de los Jóvenes: “Deberían haber estado en Tor Vergata en agosto, pero al no obtener a tiempo el visado para Jordania no pudieron viajar”, explicó el padre Luis Salman, párroco de Beit Sahour y asistente espiritual de YJHP, quien acompañó al grupo junto con el padre Abdallah Dababneh, director vocacional del Patriarcado Latino de Jerusalén. Este último relató cómo algunos de los jóvenes están experimentando “en estos días una libertad que debería ser lo normal y que les hará más conscientes al regresar a casa”. Por su parte, Faten Isayed, secretaria general de YJHP, declaró: “Somos chicos y chicas llenos de esperanza, y por eso nos sentimos fuertes, a pesar del sufrimiento. Queremos permanecer en Tierra Santa porque es la tierra de Jesús y sentimos que esa es nuestra misión, sobre todo en este momento tan doloroso y trágico”. Subrayó también “la responsabilidad de custodiar una herencia construida sobre la fe, el servicio y el compromiso inquebrantable con nuestra comunidad”. Junto a los enfermos y las personas con discapacidad La audiencia comenzó en el Aula Pablo VI, donde León XIV saludó a 250 personas enfermas y con discapacidad llegadas desde Alemania en peregrinación con la Orden de Malta. Más tarde, ya en la plaza, al bajar del papamóvil, el Pontífice bendijo una reproducción de la basílica de Lourdes, realizada con más de un millón y medio de espigas de trigo por agricultores artesanos de Campocavallo di Osimo, con motivo de la tradicional festa del Covo. Luego se detuvo a conversar con la delegación encabezada por la alcaldesa Michela Glorio y por el arzobispo de Ancona-Osimo, Angelo Spina.   “Medallas de madera” Sobre el valor inestimable del cuarto puesto en el deporte —especialmente en los Juegos Olímpicos— trata el libro Quarti di gloria. Storie a un passo dal podio (Lab DFG edizioni), que los autores, los periodistas Serena Sartini y Gerardo De Vivo, entregaron a León XIV. La obra recoge las experiencias de numerosos atletas que conocieron el significado de la llamada “medalla de madera”. Entre ellos, uno de los más grandes de la historia, Novak Djokovic, quien antes de conquistar el oro olímpico en 2024, a los 37 años, perdió en tres ocasiones la final por el tercer puesto en Londres 2012 y Tokio 2021. Un capítulo del libro, “El equipo del Papa: cuartos por elección”, está dedicado a Athletica Vaticana, la asociación deportiva oficial de la Santa Sede. “El cuarto puesto —explica Sartini— suele contarse como un fracaso, sin valorar el enorme esfuerzo que representa una actuación de tan alto nivel, fruto de un camino humano marcado por la dedicación y el sacrificio”. De Vivo añadió: “Algunos de estos deportistas logran levantarse casi de inmediato, pues en ciertas disciplinas la revancha llega pronto, mientras que en otras hay que esperar cuatro años, hasta los siguientes Juegos Olímpicos”. . Un bate de béisbol para el Papa Siguiendo en clave deportiva, el exjugador estadounidense de béisbol Mike Sweeney, hoy muy comprometido en obras sociales, entregó al Papa una maza de juego con la inscripción “Leone XIV”, junto con una camiseta estampada con “Pope Leo XIV” y el número 267, en referencia al sucesor de Pedro. El padre Federico Lombardi acompañó al grupo de ganadores y miembros del jurado del Premio Razón Abierta, organizado por la Fundación Ratzinger junto a la Universidad Francisco de Vitoria. Muy emocionadas se mostraron las religiosas indias del Tamil Nadu, de la Congregación de las Siervas de María Dolorosa, dedicadas especialmente a la educación, cuando el Papa saludó en inglés a los fieles de lengua tamil.

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El Papa: Usemos los bienes que Dios nos confía para construir un mundo más justo

El Papa: Usemos los bienes que Dios nos confía para construir un mundo más justo En el Ángelus del domingo 21 de septiembre, León XIV señaló que la verdadera riqueza es “la amistad con el Señor y con los hermanos”. Todo egoísmo nos aísla de los demás y “esparce el veneno de una competencia que a menudo genera conflictos”. Por ello, instó a administrar los dones recibidos, nuestra propia vida, con cuidado y responsabilidad, sabiendo que no somos sus dueños y que lo más importante no es acumularlos. Vatican News En la catequesis del Ángelus del último domingo de septiembre, el Papa León XIV comentó la parábola evangélica del administrador deshonesto (Lc 16,1-13) y, completando lo que ya había ofrecido como meditación en la homilía de la misa celebrada en la parroquia de Santa Ana en el Vaticano, planteó una serie de preguntas sobre cómo administramos nuestra vida y los bienes recibidos. Un día seremos llamados a rendir cuentas de la gestión de los recursos de la tierra, ante Dios y ante los hombres, ante quienes vendrán después de nosotros. El Pontífice, por tanto, puso de relieve un fundamento: “No somos dueños de nuestra vida ni de los bienes de los que disfrutamos; todo nos ha sido dado como don por el Señor y Él ha confiado este patrimonio a nuestro cuidado, a nuestra libertad y responsabilid Los amigos, verdadera riqueza de este mundo En su reflexión, el Santo Padre explicó el sentido del comportamiento y las valoraciones del administrador en el relato bíblico: En esta difícil situación, comprende que la acumulación de bienes materiales no es lo más importante, porque las riquezas de este mundo son pasajeras; y entonces se le ocurre una idea brillante: llama a los deudores y «condona» sus deudas, renunciando así a la parte que le correspondería. De esta manera, pierde la riqueza material, pero gana amigos, que estarán dispuestos a ayudarlo y apoyarlo. Salir del egoísmo A continuación, el Papa Prevost evidenció la diligencia con la que el protagonista del pasaje evangélico sale de su soledad, de su egoísmo. Esto, advirtió, es lo que realmente importa: Debemos usar los bienes del mundo y nuestra propia vida pensando en la verdadera riqueza, que es la amistad con el Señor y con los hermanos. Construir el bien Finalmente, el Obispo de Roma subrayó que lo que se necesita es el sentido de la justicia y la responsabilidad: Podemos seguir el criterio del egoísmo, poniendo la riqueza en primer lugar y pensando solo en nosotros mismos; pero esto nos aísla de los demás y esparce el veneno de una competencia que a menudo genera conflictos. O bien podemos reconocer todo lo que tenemos como un don de Dios que debemos administrar, y utilizarlo como instrumento para compartir, para crear redes de amistad y solidaridad, para construir el bien, para construir un mundo más justo, más equitativo y más fraterno.      

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León XIV a los jóvenes: No tengan miedo, donde hay odio, sean brotes de paz

León XIV a los jóvenes: No tengan miedo, donde hay odio, sean brotes de paz aquí tu texto de cabecera En la audiencia al Consejo Mediterráneo de la Juventud, el Papa pidió contribuir a un mundo más fraterno: ustedes son «signo de una generación que no acepta acríticamente lo que sucede», de una juventud «que imagina un futuro mejor y que ha decidido comprometerse para construirlo».  Isabella H. de Carvalho – Ciudad del Vaticano No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende. León XIV dirigió un fuerte aliento a los jóvenes de diversas nacionalidades que conforman el Consejo Mediterráneo de la Juventud, reunidos hoy, 5 de septiembre, en el Palacio Apostólico, para que contribuyan concretamente a la paz mundial con sus vidas, desde ahora. Promovido por la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), este organismo nació tras las reuniones de Bari en 2020 y Florencia en 2022, que reunieron a obispos y representantes de numerosos países ribereños del Mediterráneo para reflexionar sobre cómo puede y debe ser «un lugar de encuentro, una encrucijada de fraternidad, una cuna de vida y no una tumba para los muertos». En este sentido, el Papa, hablando tanto en inglés como en italiano, recordó la convicción del venerable Giorgio La Pira —alcalde de Florencia «de santa memoria», inspirador de los encuentros en las capitales de Toscana y Apulia— «de que la paz en la región del Mediterráneo llegaría a ser el comienzo y de algún modo la base de la paz entre todas las naciones del mundo». El Pontífice reafirma la “fuerza” y el “poder profético” de esta visión hoy, “en una época desgarrada por los conflictos y la violencia, en la que la carrera armamentística y la lógica de la opresión prevalecen sobre el derecho internacional y el bien común”. ¡No debemos desanimarnos, no debemos rendirnos! Y ustedes, jóvenes, con sus sueños y su creatividad, pueden dar una contribución fundamental. ¡Ahora, y no mañana! ¡Porque ustedes son el presente de la esperanza! Una generación que actúa por un futuro mejor En su discurso, León XIV enfatizó cómo la paz «está sobre la mesa de los líderes de las naciones, es objeto de debates globales y, lamentablemente, a menudo se reduce a eslóganes». En cambio, insistió el Papa, debemos «cultivar la paz» en los corazones, las relaciones y los gestos cotidianos, siendo «motores de reconciliación» en el hogar, en las comunidades, en el trabajo y en los lugares de estudio, y también «en la Iglesia y entre las Iglesias». Por esta razón, enfatizó cómo el Consejo Mediterráneo de la Juventud es «una obra-signo». Una obra porque refleja la misión encomendada por su predecesor, el Papa Francisco, a las Iglesias mediterráneas en Bari en 2020 para infundir paz, esperanza y fraternidad en esta región. Y una señal porque este organismo representa una juventud activa en la construcción de un mundo diferente. El signo, queridos amigos, son ustedes: signo de una generación que no acepta acríticamente lo que sucede, que no mira para otro lado, que no espera a que sea otro quien dé el primer paso; signo de una juventud que imagina un futuro mejor y que ha decidido comprometerse para construirlo; signo de un mundo que no se rinde ante la indiferencia y la costumbre, sino que se compromete y trabaja para transformar el mal en bien. El papel de las religiones en la promoción de la paz El Pontífice reconoce que ser «constructores de paz» —en referencia al Sermón de la Montaña del Evangelio de Mateo— «no es una decisión fácil». «Nos saca de la comodidad de la distracción y la indiferencia, y puede encontrar oposición por parte de quienes buscan perpetuar los conflictos», continúa. Pero insta a los jóvenes a seguir «sigan siendo signos de esperanza, esa esperanza que no defrauda, que está arraigada en el amor de Cristo», viviendo como «sus testigos» que proclaman el Evangelio, «precisamente alrededor de ese mar desde cuyas orillas partieron los primeros discípulos». «El horizonte del creyente no es el de los muros y las alambradas, sino el de la aceptación mutua», enfatiza, añadiendo que «el patrimonio espiritual de las grandes tradiciones religiosas nacidas en el Mediterráneo» puede seguir siendo un «fermento vivo» y una fuente de paz, fraternidad y cuidado de la creación en esta región. Esas mismas religiones han sido y a veces siguen siendo instrumentalizadas para justificar la violencia y la lucha armada. Debemos desmentir con nuestra vida estas formas de blasfemia, que oscurecen el Santo Nombre de Dios. Por eso, junto con la acción, cultiven la oración y la espiritualidad como fuentes de paz y lenguajes de encuentro entre tradiciones y culturas. El otro es siempre un hermano y nunca un enemigo. Finalmente, el Papa agradece a los jóvenes del Consejo su labor. Aunque comparten lenguas y culturas diferentes, les une un único gran deseo: la coexistencia pacífica de los pueblos, especialmente de los que viven en el Mediterráneo. «Se entregan en cuerpo y alma a este deseo, con su compromiso y numerosos proyectos», afirma León XIV, «tanto en las zonas que ocupan sus comunidades como a nivel europeo, en diálogo con las instituciones eclesiales y políticas». Concluye instando a los jóvenes a no desanimarse ante los desafíos, recordando cómo san Carlos de Foucauld «decía que Dios se sirve también de los vientos contrarios para llevarnos a buen puerto». Ustedes son una demostración de que el diálogo es posible, de que las diferencias son fuente de riqueza y no motivo de oposición, de que el otro es siempre un hermano y nunca un extraño o, peor aún, un enemigo.

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León XIV convoca el 22 de agosto para un día de oración y ayuno por la paz

León XIV convoca el 22 de agosto para un día de oración y ayuno por la paz Al final de la audiencia general de este miércoles en el Aula Pablo VI, el Papa invitó específicamente a rezar a la Virgen María el próximo viernes, día en que se la venera como Reina: que el Señor «enjugue las lágrimas de quienes sufren a causa de los conflictos armados en curso».  Daniele Piccini – Ciudad del Vaticano El Papa León XIV solicita una vez más con insistencia oraciones por la paz a los fieles congregados este miércoles 20 de agosto, en el Aula Pablo VI para la Audiencia General, y los invita a invocar la intercesión de María. Para ello, pide a todos los creyentes que celebren el 22 de agosto, memoria litúrgica de la Santísima Virgen María, Reina: “Una jornada de ayuno y oración, implorando al Señor que nos conceda la paz y la justicia, y que enjugue las lágrimas de quienes sufren a causa de los conflictos armados en curso”. María, añadió el Papa: “Ella es la Madre de los creyentes aquí en la tierra, y también es invocada como Reina de la Paz, mientras nuestra tierra sigue herida por las guerras en Tierra Santa, en Ucrania y en muchas otras regiones del mundo”. El perdón, requisito fundamental para la paz Dirigiéndose a los fieles de lengua portuguesa, el Papa León XIV recordó el requisito fundamental para la coexistencia pacífica entre los pueblos y las personas: «¡Sin perdón nunca habrá paz!». Y al saludar a los peregrinos polacos presentes en Roma y a los del Santuario de Nuestra Señora de Jasna Góra en Polonia, donde se conserva el icono de Nuestra Señora de Czestochowa, les pidió que «incluyan en sus intenciones la oración por el don de la paz —desarmada y desarmada — para todo el mundo, especialmente para Ucrania y Oriente Medio». Oración incesante Ayer por la mañana, martes 19 de agosto, el Papa fue a Guadagnolo, una aldea de Capranica Prenestina, en la diócesis de Palestrina, en Italia, a la ermita de la Mentorella, un lugar particularmente querido por San Juan Pablo II. Allí, informó el rector, se dirigió a la iglesia, a los pies de la Virgen, y encendió una vela con una oración especial por la paz en el mundo. Anoche, al salir de su residencia de verano en Castel Gandolfo alrededor de las 21:00 para regresar al Vaticano después de unos días de descanso, dijo a los periodistas que lo esperaban a las puertas de Villa Barberini que es necesario rezar mucho por la paz para alimentar la esperanza, que aún existe.  

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El Papa en la catequesis: El perdón es un don gratuito que impide otro mal

El Papa en la catequesis: El perdón es un don gratuito que impide otro mal En la catequesis de la Audiencia General del 20 de agosto, León XIV profundiza sobre “el arte del perdón” a través del momento en el que Jesús, durante la Última Cena, ofrece un trozo de pan a aquel que está a punto de traicionarlo. Con un gesto sencillo, Cristo enseña que “amar significa dejar libre al otro, incluso para traicionar”, no es negar el mal, sino impedirle que genere otro mal: “Aunque el otro no lo acoja, aunque parezca vano, el perdón libera a quien lo dona”.  Vatican News «Amar hasta el final: esta es la clave para comprender el corazón de Cristo. Un amor que no se detiene ante el rechazo, la decepción, ni siquiera la ingratitud». Este amor, que genera el perdón, Jesús nos lo muestra durante la última cena, cuando le da de comer a Judas que está a punto de traicionarlo. “No es solo un gesto de compartir, es mucho más: es el último intento del amor por no rendirse”, explica el Pontífice, ante los fieles reunidos en el Aula Pablo VI. Precisamente al perdón, el Papa dedica su tercera catequesis sobre “La Pascua de Jesús”, en el marco del ciclo jubilar “Jesucristo nuestra esperanza”. El verdadero perdón no espera el arrepentimiento El Santo Padre precisa que con este gesto “sencillo y humilde”, “Jesús lleva adelante y a fondo su amor. No porque ignore lo que está sucediendo, sino precisamente porque lo ve con claridad”. Ha comprendido que la libertad del otro, incluso cuando se extravía en el mal, todavía puede alcanzarse con la luz de un gesto manso. Porque sabe que el verdadero perdón no espera el arrepentimiento, sino que se ofrece primero, como un don gratuito, incluso antes de ser acogido. Jesús no permite que el mal tenga la última palabra Cuando llega la hora, Jesús “no la sufre: la elige”, afirma el Papa. “Es Él quien reconoce el momento en que su amor tendrá que pasar por la herida más dolorosa, la de la traición. Y en lugar de retirarse, acusar, defenderse… sigue amando: lava los pies, moja el pan y lo ofrece”. “Este pasaje nos impacta – añade el Papa – es como si el mal, hasta ese momento oculto, se manifestara después de que el amor mostrara su rostro más desarmado”. Y precisamente por eso, “ese bocado es nuestra salvación: porque nos dice que Dios lo hace todo, absolutamente todo, para llegar a nosotros, incluso en el momento en que lo rechazamos.” Es aquí donde el perdón se revela en toda su potencia y manifiesta el rostro concreto de la esperanza. No es olvido, no es debilidad. Es la capacidad de dejar libre al otro, amándolo hasta el final. El amor de Jesús no niega la verdad del dolor, pero no permite que el mal tenga la última palabra. Este es el misterio que Jesús realiza por nosotros, en el que también nosotros, a veces, estamos llamados a participar. Es aquí donde el perdón se revela en toda su potencia y manifiesta el rostro concreto de la esperanza. No es olvido, no es debilidad. Es la capacidad de dejar libre al otro, amándolo hasta el final. El amor de Jesús no niega la verdad del dolor, pero no permite que el mal tenga la última palabra. Este es el misterio que Jesús realiza por nosotros, en el que también nosotros, a veces, estamos llamados a participar. Seguir amando siempre Hoy en día “tantas relaciones se rompen, cuántas historias se complican, cuántas palabras no dichas quedan en el aire”. Pero los evangelistas nos indican un camino nuevo a seguir: El Evangelio nos muestra que siempre hay una manera de seguir amando, incluso cuando todo parece irremediablemente comprometido. Perdonar no significa negar el mal sino impedirle que genere otro mal. No es decir que no haya pasado nada, sino hacer todo lo posible para que no sea el rencor el que decida el futuro. Cuando Judas sale de la habitación, «era de noche» (v. 30). Pero inmediatamente después, Jesús dice: «Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado» (v. 31). La noche sigue ahí, pero una luz ya ha comenzado a brillar. Y brilla porque Cristo permanece fiel hasta el final, y así su amor es más fuerte que el odio. Siempre hay otro camino Y si Judas lleva a cabo su plan de traición, “Cristo permanece fiel hasta el final, y así su amor es más fuerte que el odio”. Nosotros también vivimos noches dolorosas y agotadoras. Noches del alma, noches de decepción, noches en las que alguien nos ha herido o traicionado. En esos momentos, la tentación es cerrarnos, protegernos, devolver el golpe. Pero el Señor nos muestra la esperanza de que siempre hay otro camino. Nos enseña que se puede ofrecer un bocado incluso a quien nos da la espalda. Que se puede responder con el silencio de la confianza. Y que se puede seguir adelante con dignidad, sin renunciar al amor. El perdón libera a quien lo dona De aquí la invitación del Obispo de Roma a pedir “la gracia de saber perdonar, incluso cuando no nos sentimos comprendidos, incluso cuando nos sentimos abandonados. Porque es precisamente en esos momentos cuando el amor puede alcanzar su cima”. Como nos enseña Jesús, amar significa dejar al otro libre —incluso para traicionar— sin dejar nunca de creer que incluso esa libertad, herida y perdida, puede ser arrancada del engaño de las tinieblas y devuelta a la luz del bien. Cuando la luz del perdón logra filtrarse entre las grietas más profundas del corazón, comprendemos que nunca es inútil. Aunque el otro no lo acoja, aunque parezca vano, el perdón libera a quien lo ofrece: disuelve el resentimiento, devuelve la paz, nos devuelve a nosotros mismos. “Jesús – añade León XIV – con el sencillo gesto de ofrecer el pan, muestra que toda traición puede convertirse en una oportunidad de salvación, si se elige como espacio

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Papa León XIV: El verdadero tesoro de la vida es el amor compartido

Papa León XIV: El verdadero tesoro de la vida es el amor compartido El Papa, en el rezo del Ángelus, exhortó a invertir el verdadero tesoro de la vida —los dones recibidos de Dios— en el amor y el servicio a los demás, recordando que las obras de misericordia son la inversión más segura y fecunda para alcanzar la plenitud.  Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano Durante el rezo del Ángelus de este domingo, el Papa recordó a los fieles que el Evangelio invita a reflexionar sobre cómo invertir el verdadero tesoro de nuestra vida. Inspirado en el pasaje de Lucas 12,32-48, el Santo Padre destacó la importancia de no guardar para uno mismo los dones recibidos de Dios, sino ponerlos al servicio de los demás con generosidad. Todo lo que somos es un capital vivo por compartir «Vendan sus bienes y denlos como limosna» (Lc 12,33) fue la exhortación de Jesús que centró la meditación. El Papa explicó que esta llamada no se limita a los bienes materiales, sino que incluye nuestras capacidades, tiempo, afecto, presencia y empatía. “Todo lo que somos y tenemos —dijo— es un capital vivo que, si no se cultiva y comparte, se seca, se devalúa o acaba en manos de quienes lo reducen a mero consumo”. “En resumen, todo aquello que hace de cada uno de nosotros, en los designios de Dios, un bien único, inapreciable, un capital vivo, palpitante, que para crecer requiere ser cultivado y empleado, porque si no se seca y se devalúa. O bien termina perdido, a merced de quienes, como ladrones, se apropian de él para convertirlo simplemente en un objeto de consumo.” El Pontífice subrayó que la vida es un don que necesita espacio, libertad, relaciones y, sobre todo, amor para desarrollarse plenamente. Recordó que Cristo pronunció estas palabras mientras se dirigía a Jerusalén para entregarse en la cruz, un ejemplo supremo de amor y generosidad. Las obras de misericordia son el banco más seguro y rentable Refiriéndose a las obras de misericordia como “el banco más seguro y rentable” para depositar el tesoro de la existencia, citó a san Agustín: «Lo que das se transformará, porque te transformarás tú». Ilustró esta enseñanza con imágenes cotidianas: una madre abrazando a sus hijos, dos novios que se sienten rey y reina, y otras escenas donde el amor convierte lo ordinario en riqueza auténtica. El Papa invitó a los presentes a practicar una vigilancia activa, atentos y sensibles a las necesidades de los demás en cada espacio de la vida: familia, parroquia, escuela o trabajo. “Esta es la vigilancia que nos pide Jesús, habituarnos a estar atentos, dispuestos, sensibles los unos con los otros, como Él lo está con nosotros en cada instante.” Concluyó confiando este compromiso a María, “Estrella de la mañana”, para que ayude a todos a ser centinelas de la misericordia y la paz en un mundo marcado por divisiones.

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León XIV: Aspiren a cosas grandes, a la santidad, no se conformen con menos

León XIV: Aspiren a cosas grandes, a la santidad, no se conformen con menos Ante más de un millón de jóvenes, en su homilía de la Santa Misa en la explanada de Tor Vergata, el Santo Padre advirtió que la plenitud de nuestra existencia no depende de lo que acumulamos ni de lo que poseemos, sino de lo que acogemos y compartimos con alegría.  Alina Tufani Díaz- Ciudad del Vaticano León XIV ante una explanada vibrante de jóvenes recordó que la fragilidad no es un “tabú” que se debe evitar, sino parte de nosotros que no hemos sido hechos para una vida donde todo es firme y seguro, sino para una existencia que se regenera constantemente en el don, en el amor. En su homilía de la Santa Misa de clausura del Jubileo de los Jóvenes, el Papa aseguró que el verdadero sabor de la vida no depende de lo que acumulamos ni de lo que poseemos, sino de lo que se acoge y se comparte con alegría, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. Una multitud de personas, más de un millón, unos 7 mil sacerdotes, más de 450 obispos, provenientes de todo el mundo, pertenecientes a diversas culturas, participaron, hoy, en la celebración eucarística presidida por el Santo Padre, en Tor Vergata, con la que se cierra una semana de encuentros, cantos, reconciliación y oración. “¡Buon giorno a tutti! ¡Buona Domenica! ¡Good morning! ¡Buenos días! ¡Bonjour, Guten Morgen!” Este fue el saludo del Papa León sobre el palco y desde allí invocó la bendición de Dios sobre todos y expresó su deseo de que “la gran celebración en la que Cristo nos ha dejado su presencia en la Eucaristía” sea “una ocasión verdaderamente memorable para cada uno de nosotros”.  “Cuando estamos juntos como Iglesia de Cristo, seguimos, caminamos juntos, vivimos a Jesucristo” La vida no es lo que poseemos Días “memorables” en los que, como dijo el Papa, los jóvenes han intercambiado conocimientos, han compartido expectativas, recibido el perdón de Dios y le han pedido su ayuda para una vida buena. Días en los que las inquietudes que llevan a muchos jóvenes a preguntarse “¿qué es realmente la felicidad? ¿Cuál es el verdadero sabor de la vida? ¿qué es lo que nos libera de los pantanos del sinsentido, del aburrimiento y de la mediocridad?”, han tenido una respuesta: “la plenitud de nuestra existencia no depende de lo que acumulamos ni de lo que poseemos” sino de lo que “sabemos acoger y compartir con alegría”. “Comprar, acumular, consumir no es suficiente. Necesitamos alzar los ojos, mirar a lo alto, a las «cosas celestiales», para darnos cuenta de que todo tiene sentido, entre las realidades del mundo, sólo en la medida en que sirve para unirnos a Dios y a los hermanos en la caridad, haciendo crecer en nosotros ‘sentimientos de profunda compasión, de benevolencia, de humildad, de dulzura, de paciencia”, de perdón y de paz, como los de Cristo” La esperanza no quedará defraudada León XIV aseguró que solo en Dios, comprendemos cada vez mejor lo que significa que “la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado”. “Queridos jóvenes, nuestra esperanza es Jesús”, afirmó el Pontífice, al invitar a todos a mantenerse unidos a Él, a permanecer en su amistad, siempre, cultivándola con la oración, la adoración, la comunión eucarística, la confesión frecuente y la caridad generosa, poniendo como ejemplo a los beatos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, que pronto serán proclamados santos. “Aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí donde estén. No se conformen con menos. Entonces verán crecer cada día la luz del Evangelio, en ustedes mismos y a su alrededor”. Cristo cambia nuestra existencia “Es el encuentro con Cristo Resucitado lo que cambia nuestra existencia, lo que ilumina nuestros afectos, deseos y pensamientos”, explicó el Papa, al inicio de su homilía, tomando como referencia el Libro de Qoelet, que advierte que “todo es vanidad” y que cada hombre deberá dejar lo que ha acumulado, para recordar la «finitud de las cosas que pasan».   Seguidamente, el Santo Padre recordó que el Salmo 90 también “nos propone la imagen de la hierba que brota; por la mañana florece” y luego “por la tarde, es segada y se seca”. Son dos referencias fuertes, “quizá un poco impactantes”- aseguró León XIV-, pero que no deben asustarnos, “como si fueran argumentos ‘tabú’, que se deben evitar», pues “la fragilidad de la que hablan, en efecto, forma parte de la maravilla que somos”. De hecho, advierte el Pontífice, la naturaleza se regenera constantemente, de sus debilidades, sequías donde los tallos delgados se rompen y secan,  inviernos vulnerables en los que todo parece muerto, para luego en primavera renacer “en mil colores”. También nosotros, queridos amigos, somos así; hemos sido hechos para esto. No para una vida donde todo es firme y seguro, sino para una existencia que se regenera constantemente en el don, en el amor. Y por eso aspiramos continuamente a un “más” que ninguna realidad creada nos puede dar; sentimos una sed tan grande y abrasadora, que ninguna bebida de este mundo puede saciar. No engañemos nuestro corazón ante esta sed, buscando satisfacerla con sucedáneos ineficaces. Más bien, escuchémosla. Abrir el alma a Dios Escuchar es para el Papa abrirnos “a la ventana del encuentro con Dios”, que “nos espera”, que “llama amablemente a la puerta de nuestra alma» y “abrirle de par en par el corazón, permitirle entrar, para después aventurarnos con Él hacia los espacios eternos del infinito”. Y recordando a San Agustín quien decía que “el objeto de nuestra esperanza no es la tierra, ni algo que proviene de ella como el oro, la plata, la cosecha, el agua, sino que hay que buscar a quien las ha hecho, “porque Él es tu esperanza”, el Papa afirmó que «la respuesta está en Cristo”, como decía su predecesor San Juan Pablo II, en la

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El Papa a los influencers: sean agentes de comunión contra la lógica de la división

El Papa a los influencers: sean agentes de comunión contra la lógica de la división Al término de la misa presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle en la basílica de San Pedro, con motivo del jubileo de los misioneros digitales, León XIV los exhorta a «reparar las redes», anunciando la paz en los «dramáticos lugares de guerra», así como en los «corazones vacíos de quienes han perdido el sentido de la existencia». La «belleza» y la «luz de la verdad» son las claves para vencer la lógica de la «frivolidad» y las «fake news».  Edoardo Giribaldi – Vatican News   “Vayan a reparar las redes” La primera llamada de los apóstoles tiene lugar entre redes rotas, con las manos inmersas en la paciente tarea de remendarlas. Hoy, dos mil años después, otra red reclama atención: es la web, un frágil entramado de conexiones y voces que cada día nos habla de un mundo «desgarrado por la enemistad y por las guerras». Remendarla significa «anunciar al mundo la paz», recoser el tejido roto de la humanidad, en «los dramáticos lugares de guerra», así como «en los corazones vacíos de quienes han perdido el sentido de la existencia». Este es el mandato que el Papa León XIV confía a los influencers de nuestro tiempo: ser «agentes de comunión», capaces no solo de reparar, sino también de romper —cuando sea necesario— la lógica estéril «de la división y de la polarización». Y hacer viral la «belleza» y la «luz de la verdad». El Pontífice llegó a la Basílica de San Pedro al término de la misa presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, con motivo del Jubileo dedicado precisamente a los influencers católicos y a los misioneros digitales. Son 1100 los que han llegado a Roma en estos días, procedentes de 146 países diferentes, y muchos de ellos se encuentran entre los 1400 presentes en la basílica vaticana. Son ellos quienes dan la bienvenida al Pontífice, con los brazos y las banderas en alto y los teléfonos listos para inmortalizar una sonrisa o un apretón de manos. El Papa León se dirige a los jóvenes en tres idiomas: italiano, inglés y español. Paz en los corazones y en las acciones «¡La paz esté con ustedes!», desde su primer saludo en la Plaza de San Pedro, esta invocación acompaña el pontificado de León XIV. «Cuánto necesitamos la paz en este tiempo nuestro, desgarrado por la enemistad y las guerras», admite, deseando que habite en los corazones y se traduzca en las acciones cotidianas de cada uno. Esta es la misión de la Iglesia: ¡anunciar la paz al mundo! ¡La paz que viene del Señor, que venció a la muerte, que nos trae el perdón de Dios, que nos da la vida del Padre, que nos muestra el camino del Amor! Alimentar con esperanza Una misión que, en el caso de los influencers, se traduce en «alimentar con esperanza cristiana las redes sociales y los entornos digitales». La paz necesita ser buscada, anunciada y compartida en todos los lugares, tanto en los dramáticos escenarios de guerra como en los corazones vacíos de quienes han perdido el sentido de la existencia y el gusto por la interioridad, de la vida espiritual. Hasta los confines existenciales Y precisamente en el presente, «quizá más que nunca», se hace necesaria la presencia de «discípulos misioneros», capaces de dar voz a la esperanza viva de Cristo «hasta los confines de la tierra». No se trata de líneas trazadas en un mapa, sino de horizontes dondequiera que aparezca «un corazón que espera, un corazón que busca, un corazón que necesita», «hasta los confines de la tierra, hasta los confines existenciales donde no hay esperanza». Valorizar la creatividad Leone XIV pasa luego al inglés, su lengua materna, planteando a los misioneros digitales un segundo «reto», el de buscar «la carne sufriente de Cristo» en el prójimo. Mantener así también humana una cultura, la actual, «profundamente marcada y construida por la tecnología». La ciencia y la técnica influyen en nuestra forma de ser y de estar en el mundo, hasta el punto de afectar incluso a la comprensión de nosotros mismos y a nuestra relación con los demás y con Dios. Pero nada de lo que proviene del hombre y de su ingenio debe ser doblegado hasta mortificar la dignidad del otro. Nuestra misión, vuestra misión, es alimentar una cultura de humanismo cristiano, y hacerlo juntos. Esta es para nosotros la belleza de la «red». Desarrollar un lenguaje de nuestro tiempo No es la primera vez en la historia que la humanidad vive una profunda transformación cultural. Ante tales cambios, la Iglesia «nunca se ha quedado pasiva»: siempre ha tratado de discernir e iluminar, distinguiendo lo que debía conservarse de lo que debía «transformarse, purificarse». Entre los retos de esta «nueva geografía» se encuentra también la Inteligencia Artificial, a la que León XIV dedica un pasaje de su saludo. Este es el desafío que debemos afrontar, reflexionando sobre la coherencia de nuestro testimonio, sobre la capacidad de escuchar y hablar, de comprender y ser comprendidos. Tenemos el deber de elaborar juntos un pensamiento y un lenguaje que, como hijos de nuestro tiempo, den voz al Amor. Dejar caer las máscaras En la web, por lo tanto, la presencia no se mide solo por la generación de contenidos, sino por promover el «encuentro de corazones». Así se podrá ayudar a quienes sufren «y necesitan conocer al Señor». Así podrán sanar sus heridas. Así cada uno podrá volver a ponerse en pie y «encontrar un sentido» a su vida. Pero todo nace de un esfuerzo común, de aceptar la propia pobreza, «dejando caer todas las máscaras» y reconociendo la necesidad intrínseca del Evangelio. Redes que liberan y salvan El Papa pronuncia el tercer llamamiento en español: «vayan a reparar las redes». No solo a remendarlas, sino también a construir otras nuevas. Redes de relaciones, redes de amor, redes de intercambio gratuito, en las que la amistad sea profunda.

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